Durante mis investigaciones sobre sugestión y psicología del comportamiento, hallé un fragmento fascinante en un libro sobre sesgos cognitivos. El autor sostenía que el caos resulta incómodo para el cerebro, obligándolo a buscar patrones y refugios lógicos donde no los hay.
Había una nota al pie sobre la 'Convergencia Estadística'. Señalaba que, bajo presión social, un porcentaje alarmante de la población tiende a visualizar exactamente el mismo símbolo al intentar ser completamente aleatoria. Intrigado, anoté esta predicción en un post-it.
Puse a prueba la teoría con mi hermana poco después. El resultado fue estadísticamente improbable, confirmando la tesis. Fotografié la nota y la subí a este dominio para preservar el registro: somos mucho menos impredecibles de lo que nos gusta creer.